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2.3.13

Santos “opacados” por la renuncia del Papa y cosas peores.


La noticia que despertó al mundo y sorprendió a católicos y no católicos, a propios y extraños, fue aquella que por más de 600 años no se había dado. La renuncia de un Papa. Muchas han sido las voces que se levantan al respecto, unos que de inmediato compararon a Benedicto XVI con Juan Pablo II, otros que poniendo en duda las palabras claras y sencillas de  Joseph Ratzinger en renuncia, dejan entrever una enramada de especulaciones sin sentido y faltas de fundamento. Pero solo hay que mencionar a quienes fuera de la Iglesia juzgaron de uno u otro modo la renuncia de Benedicto XVI, sino también a quienes desde dentro dejaron escuchar su voz; como el cardenal australiano George Pell, quien en una entrevista de televisión critico al Papa, afirmando que su decisión crearía un antecedente y que después de ahora sería muy fácil presionar al Romano pontífice para que este renuncie. «Podría haber personas que, al estar en desacuerdo con un futuro Papa, podrían montar una campaña en su contra para inducirlo a la renuncia», afirmó Pell.


Otros, no dejaban de repetir algo que bien podría sonar así: «Estaba cada vez más impedido en los últimos años, pero permaneció en su lugar. Y dio un ejemplo de fidelidad al llamado recibido». Por eso el Padre Federico Lombardi, ha declarado recientemente que si Juan Pablo II, ha dado al mundo testimonio de su fe y entrega de sí mismo en medio de la enfermedad, con no menos valor Benedicto XVI nos ha dado ejemplo de la aceptación ante Dios de los limites humanos propios de la edad, que le impedían un buen desempeño del ministerio petrino, al servicio de la Iglesia. Los dos, ha dicho Lombardi, nos han enseñado no solo con sus escritos, sino con la propia vida, que cosa significa buscar y encontrar cada día la voluntad de Dios, pero también que esta voluntad divina es diversa para cada persona, aunque parecieran circunstancias parecidas.  

Pero quizás, más allá de las razones a favor y en contra por la renuncia de Benedicto XVI pareciera ser que su renuncia ha dejado dentro de la Iglesia unos santos “opacados”, entre ellos una mexicana; ya que todo indicaba que el 11 de febrero del 2013, se celebraría un consistorio dentro de los cánones normales, donde se definiría la canonización de la mexicana  María Guadalupe (Anastasia Guadalupe García Zavala), asícomo de los mártires de Ótranto y de Laura de Santa Catalina de Siena.


¿Quién en la Beata María Guadalupe? Su nombre completo es  María de Guadalupe (Anastasia) García Zavala, virgen;  participó activamente en la fundación de la Congregación de las Doncellas de Santa Margarita María y de los Pobres. Llevó a cabo obras de caridad entre los más necesitados y enfermos. Nació en Zapotlán, Jalisco. También dirigió la Congregación que fundó, como superiora; y promovió la difusión y el crecimiento en una época particularmente difícil para la Iglesia de México.

El consuelo será para los mexicanos el saber que su esfuerzo y dedicación por hacer las cosas bien y la profesionalización de sus trabajos ha quedado “canonizado”, es decir, reconocido por Benedicito XVI al decidir que en ese peregrinar de la última etapa de su vida los zapatos mexicanos se conviertan en las sandalias del pescador.

Con información de vatican Insider


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