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7.3.12

Entre secuestro ideológico y dia internacional de la mujer: Felicidades



Hace poco más de un siglo, desde 1910,  se celebró por vez primera el día internacional de la mujer desde ese momento la figura de la mujer ha venido evolucionado,  alcanzando puestos inimaginables y logrando participar en todos los ámbitos y estructuras sociales, hoy podemos constatar sus grandes aportes y su excelente desempeño. Sin embargo esto fue el resultado de una gran batalla, una lucha por una igualdad con el hombre, mejores posibilidades en el ámbito social, económico, político, cultural y en su desarrollo íntegro como persona.


 Las mujeres celebran el 8 de marzo su día internacional, los diversos movimientos para que la mujer sea tomada en cuenta en los distintos ámbitos se van desarrollando entre los siglos XIX y XX. Así, algunos grupos sostienen que la mujer debe asumir propiamente el status masculino en la sociedad, otros subrayan la diversidad de roles de los dos sexos, pero exigen elevar el nivel cultural y profesional de las mujeres; en el ámbito católico el movimiento feminista sostiene la igual dignidad de la mujer respecto al hombre y pedirán el derecho al voto, una mejor educación, más oportunidades profesionales y un sistema jurídico que proteja a las familias haciendo énfasis en la protección a la mujer casada y a la mujer madre. En el ámbito de la sexualidad, el feminismo católico rechazaba el divorcio y la irresponsabilidad sexual y junto con otros movimientos de carácter cristiano se proponen programas de educación moral y de lucha contra la prostitución,  el feminismo liberal, en cambio,  habla del derecho al divorcio y el control artificial de los nacimientos,

            Esta ultima forma de pensar, ha pretendido separar las diferencias sexuales biológicas (sexo) y los roles que la sociedad atribuye a los hombres y a las mujeres (género) llamada ideología de género. Para ellos las funciones femeninas tradicionales, como la maternidad, serían solo construcciones culturales y no algo natural. Según ésta ideología de género, “se deben abolir las diferencias entre los sexos: masculinidad y femineidad no tienen ningún papel natural especifico, de aquí se deriva que términos como familia, maternidad, procreación, heterosexualidad no tienen referencias naturales, sino que son sólo productos culturales.” (Mariano Fazio, Historia de las Ideas Contemporáneas, p. 345) Como podemos observar la consecuencia de esta ideología será la equiparación de las uniones de personas del mismo sexo con los matrimonios heterosexuales abiertos a la procreación. La ideología de género niega los derechos que derivan de la misma naturaleza.

             Es claro que en la lucha de la mujer por hacer valer su dignidad ha tenido un sinfín de implicaciones, hacemos mención solo de estos episodios, reconociendo en ellos los grandes obstáculos antes de lograr el reconocimiento del derecho a un desarrollo integral. Proceso por  el cual los ideales y anhelos más perenes de la mujer fueron secuestrados por ideologías que lejos de llevar lo femenino a plenitud y liberación lo han conducido a su total esclavitud y aniquilamiento. Quizás nos ayude saber  que en una sociedad, que se ha dado por denominar cultura light y que ha inventado el café descafeinado, la leche deslactosada, también se ha querido producir lo femenino “desfemenizado”, es decir, femenino sí, pero sin su esencia, sin lo que la distingue de los hombres, su capacidad de ser madre. Bien sabemos que para la cultura de lo liviano, ligero y “dietético”, todo aquello que significa asumir una responsabilidad, que implica generosidad, abnegación y servicio; es un riesgo, un peligro, algo fuera de control. Sin embargo las propuestas de esta cultura light y sus  prácticas son tan frágiles como esas burbujas de agua que suben al cielo en cuestión de segundos y toman cuerpo “aparentemente”, pero que no pueden mantenerse por sí mismas debido a su liviandad, ligereza, banalidad.

Pero ¿Cuál es la postura de la Iglesia? Desde el principio la Sagrada Escritura nos coloca frente a un hecho sin precedentes: Dios creó al hombre y a la mujer a imagen suya, de donde emana una misma dignidad. (cfr. CIC 369). La mujer no es más que el hombre ni el hombre supera la dignidad de la mujer. El Papa Juan Pablo II, en su carta a la mujer de 1995, comienza a hablar directamente de hombre y mujer como un uno inseparable en el conjunto de la creación, ambos forman parte en igual medida de la humanidad, no se pueden separar, ni siquiera hablar de ellos por separado.

            Celebrar el día internacional de la mujer es reconocer a las mujeres madres, hermanas, educadoras, profesionistas, esposas, religiosas, etc., es hacer una pausa para reconocer a tantas mujeres que con su acción social han dado muestra dentro y fuera de la Iglesia de su entrega y dedicación a los demás. Me viene a la memoria la madre Teresa de Calcuta,  un ejemplo de nuestros días. El Papa Benedicto XVI en su carta dedicada a las mujeres menciona que “las mujeres son la esperanza de un mundo más humano”, (...) que  “tiene necesidad (de la mujer) para que el hombre pueda sobrevivir sin deshumanizarse del todo.”  

Felicidades a todas nuestras lectoras, distribuidoras y compañeras de redacción; muchas felicidades a nuestras sacristanas, secretarias, catequistas y religiosas; a tantas mujeres que hoy como ayer son pilares fundamentales en la propagación del evangelio;  que a todas ellas  María Santísima, modelo de “hija del Padre”, de “esposa del Espíritu Santo” y modelo de “madre del Hijo”, sea quien las conduzca a la plenitud de su femenida.          
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